Calcular correctamente la cantidad de fleje necesaria es una de las dudas más habituales en procesos de embalaje industrial. Aunque cada aplicación tiene sus particularidades, sí existen unos pasos claros que permiten calcular el fleje de forma rápida y fiable, evitando tanto la falta de sujeción como el sobreconsumo de material.

De forma resumida, para calcular fleje hay que tener en cuenta tres aspectos clave que desarrollamos a continuación.

Las 3 claves para calcular el fleje necesario

Ya sea una caja, un conjunto de productos o una mercancía paletizada, se obtiene esta medida sumando el ancho y el alto del bulto y multiplicando el resultado por dos. Ese valor indica la longitud mínima de fleje necesaria para una sola flejada.

En cargas ligeras y estables, una o dos flejadas pueden ser suficientes. En cambio, en mercancías pesadas, voluminosas o con riesgo de desplazamiento, será necesario aumentar el número de vueltas para garantizar la estabilidad durante el transporte.

Es imprescindible seleccionar el material más adecuado ya que no todos ofrecen la misma resistencia ni capacidad de absorción de tensiones. Para asegurar la carga, se ha de multiplicar la resistencia de rotura del fleje por el número de flejes. El resultado ha de ser superior al peso de carga para asegurar que incluso una maniobra brusca del vehículo mantenga todo en su sitio.

Otros factores que incluyen en el consumo real

Uno de los aspectos que más influyen al calcular fleje es si este se utiliza como sistema único de sujeción o como complemento de otros materiales de embalaje. Cuando la carga se protege además con film estirable o retráctil, o se introduce en cajas de cartón, la función del fleje se centra más en la estabilización que en la sujeción total, lo que puede reducir la cantidad necesaria.

Calcular fleje necesario para asegurar carga - Comosa Strapp

El peso de la carga es otro factor determinante. A mayor peso, mayor tensión deberá soportar el fleje y, en muchos casos, será necesario aumentar el número de flejadas para repartir esfuerzos y evitar desplazamientos. También influye la forma del producto: cargas regulares y compactas permiten un cálculo más sencillo que mercancías irregulares o con puntos de apoyo desiguales.

Por último, la calidad del fleje es clave. Un fleje fabricado con tolerancias controladas y resistencia homogénea permite aplicar la tensión adecuada sin roturas ni deformaciones, evitando repetir el proceso y reduciendo el consumo innecesario. Esto cobra especial importancia en operaciones de flejado manual o semiautomático, donde cada incidencia penaliza directamente el tiempo de embalaje.

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