En muchos entornos industriales, el flejado manual sigue siendo una fase clave del proceso de embalaje. Ya sea por volúmenes medios, por tipos de carga específicos o por operativas no automatizadas, flejar manualmente de forma eficiente es fundamental para reducir tiempos, evitar errores y controlar costes.
Aunque la automatización es la solución ideal en líneas de alta producción, con un buen planteamiento técnico también es posible ganar velocidad y fiabilidad en el flejado manual.
La diferencia radica tanto en la técnica del operario como en la calidad de los materiales que se utilicen en el proceso: flejes y máquinas profesionales diseñadas para trabajar rápido y sin incidencias.
Qué influye realmente en la velocidad al flejar manualmente
Antes de pensar en trucos o gestos rápidos, conviene entender qué factores ralentizan el flejado manual en el día a día. Uno de los más habituales es la interrupción del trabajo por problemas con el fleje: roturas, deshilachados, cortes irregulares o tensiones mal aplicadas. Cada incidencia obliga a repetir el proceso y rompe el ritmo de trabajo.
Utilizar un fleje de calidad, fabricado con tolerancias controladas y resistencia homogénea, permite aplicar la tensión correcta desde el primer intento y reducir desperdicios. En aplicaciones manuales, tanto el fleje PP como el fleje PET, ofrecen un rendimiento muy distinto según el peso de la carga y el sistema de aseguramiento, por lo que elegir el material adecuado es clave para trabajar más rápido.
La organización del puesto también influye: disponer el fleje, los cierres y las herramientas en un mismo punto evita desplazamientos innecesarios. Sin embargo, incluso con una buena organización, el verdadero salto de productividad llega cuando se emplean herramientas de flejado manual diseñadas para uso industrial, capaces de tensar, sellar y cortar el fleje de forma continua y precisa.
Técnicas para flejar manualmente cargas
No obstante, incluso la mejor técnica pierde eficacia si el fleje no responde correctamente o si las herramientas no están adaptadas al material utilizado. Las tensadoras y selladoras manuales permiten aplicar siempre la misma fuerza de tensado, reduciendo errores humanos y acelerando cada ciclo de flejado. Además, al trabajar con fleje compatible y de fabricación controlada, se elimina el riesgo de fallos durante el sellado.
En definitiva, flejar manualmente más rápido no consiste en trabajar con prisas, sino en eliminar los puntos de fricción del proceso. Apostar por un fleje adecuado y por herramientas profesionales de flejado manual permite mantener un ritmo constante, reducir incidencias y ahorrar tiempo real en cada embalaje.
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